PRIMERA IGLESIA METODISTA PENTECOSTAL DE LOS VILOS
NUESTROS INICIOS
El amor que Dios pone en nuestros corazones nos motiva a presentar a Cristo a los demás. Es un poder que nos mueve a traspasar las fronteras de nuestra propia comunidad, invitándonos a dejar nuestra tranquila comodidad, y nos impulsa a llevar la palabra de Dios a toda criatura, tal como lo dice la escritura. Con esta potente premisa divina y profunda convicción de hacer lo agradable ante nuestro Dios, es que la Iglesia Metodista Pentecostal de Illapel toma el desafío impuesto por el Espíritu Santo en sus corazones, por allá por los inicios de la década del 70, trabajando ardua e incesantemente para llevar la bendita semilla del evangelio hasta la localidad costera más remota, al otro lado de la cordillera de la costa, como era Los Vilos.
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FASE INICIAL: EL LOCAL DE LOS VILOS
A comienzos de la década del 70, vimos a Dios moverse en nuestra comuna, ya que la Iglesia Metodista Pentecostal de Los Vilos, tuvo sus inicios siendo un modesto local ubicado en la Población Diego Portales y administrado por el pastor Contreras de Illapel, quien asistía junto a una parte de su congregación a celebrar reuniones una vez al mes. Creyendo que Dios iba adelante en este ardiente deseo de extender la obra del Señor Jesucristo, es que la Iglesia de Illapel administrada desde 1967 por el pastor Eduardo Contreras Contreras, decide levantar un local en la comuna de Los Vilos a 58 kilómetros al oeste. Inmediatamente se pusieron en marcha, pero por la escasez de recursos económicos, y por la dificultad que presentaba el viaje al no contar con la movilización propia para el traslado de los hermanos, es que se decide visitar una vez al mes el nuevo local ubicado el sitio Nª 5 de la Población Diego Portales. Este local era una modesta mediagua de madera que la IMP de Illapel levantó con mucho esfuerzo. Este fue el humilde inicio de nuestra Iglesia en Los Vilos.
SEGUNDA FASE: EL HERMANO ENCARGADO
(En la fotografía, vemos al hermano Pedro Cortés quien estuvo a cargo de los hermanos de Los Vilos, a la espera de la llegada de un pastor.)
Dios inició su obra en una pequeña y humilde mediagua, de material ligero, en donde existía un fiel remanente de hermanos vileños que esperaban con ansias ser atendidos por los hermanos Illapelinos, al menos con una reunión mensual. En su misericordia, Dios levantó a un hermano para hacerse cargo de la obra en Los Vilos. Durante la fiebre del oro que se desató en toda la provincia del Chopa en la década de los 60’ y 70’, el hermano Pedro Cortés se encontraba en la búsqueda del metal precioso en las alturas de la cordillera, cuando una voz le dijo: “Tonto, ¿Que estás haciendo aquí?. Ándate inmediatamente a Los Vilos, porque te necesito en mi obra”. Con un poco de temor, se fue a Los Vilos, creyendo que Dios le había hablado, y le daba la orden de partir y dejar la aventura del oro. Ya pasado algún tiempo en Los Vilos, Dios tomó los medios para que se contactara con el pastor de Illapel, porque existía la imperiosa necesidad de parte del pequeño remanente vileño, de reunirse en forma más continua y regular.
Así que el pastor de Illapel deja a cargo del cuidado del rebaño de los hermanos de Los Vilos al hermano Pedro Cortés. Con la convicción de que Dios lo mandaba a trabajar, el hermano Pedro, junto a su fiel y abnegada esposa la hermana Raquel Pereira, se ponen a disposición del Señor Jesucristo para quedar al cuidado del Local. Aunque el desempeño del hermano Pedro y la hermana Raquel fue con excelencia y dedicación, se dispuso el envío de un pastor desde la capital, que se hiciera cargo de ellos a tiempo completo.
TERCERA FASE: EL ENVÍO DE UN PASTOR
Cursaba el año 1973 y el pastor de la Catedral evangélica, Javier Vázquez Valencia, mandó al hermano oficial Narciso Vargas a presentarse ante el pastor Eduardo Contreras de Illapel, para hacerse cargo de la iglesia de Los Vilos como pastor probando, grado eclesiástico ejercido por los pastores nuevos. fue así como el 21 mayo de 1973 llega a administrar nuestra Iglesia el Pastor Vargas junto a su digna esposa la Pastora Flavia Riquelme. Durante este tiempo el Señor le mandó a nuestro Pastor Vargas construir el templo de material sólido, a lo que nuestro Pastor Vargas obedeció y trabajó arduamente en esta labor, haciendo uso de sus propios recursos económicos y siendo ayudado con mano de obra por sus hijos Alberto y Claudio, logrando así el objetivo de construir la casa de Dios y puerta del cielo en este lugar. Había pasado un período de un año y medio, cuando debido a la humedad del clima se vio afectada la salud de la Pastora Flavia, razón por la cual los Pastores tuvieron que regresar a Santiago en Noviembre de 1974, donde nuestro pastor Vargas se dispuso a trabajar al lado del pastor Javier Vásquez como oficial diácono.
CUARTA FASE: EL SEGUNDO PASTOR
Mientras tanto, el hermano Narciso Vargas, quien fuera el pastor saliente, desempeñándose como oficial diácono al lado del pastor Javier Vásquez, acudió en 1974, acompañado de una comisión de hermanos oficiales, y el Cuerpo de Jóvenes de Jotabeche, a dejar al pastor Miguel Torres a la comuna de Los Vilos.
En esa fecha, el encargado de la iglesia de Illapel todavía era el pastor Eduardo Contreras Contreras, que acogió y le brindó todo su apoyo al nuevo pastor Miguel Torres de Los Vilos, quién estuvo a cargo de la Iglesia por espacio de 20 años.
Durante ese tiempo se construyeron los primeros baños de nuestra Iglesia, se trabajó predicando esforzadamente el evangelio aquí en Los Vilos y en otras Localidades como GUANGUALÍ y QUILIMARÍ, lugar donde se arrendaron locales para realizar reuniones por algún tiempo. Con el correr del tiempo el pastor Torres también se enfermó y lentamente comenzó a agravarse, partiendo en los brazos del Señor a fines de Septiembre de 1994.
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QUINTA FASE: EL TERCER PASTOR
Acerca de la Fotografía: De izquierda a derecha se encuentran el pastor José Cariaga, La pastora Sara Díaz. Los hijos Mónica, Marisol, Betsabé y el Pastor Eleodoro Cornejo,
El 30 de Septiembre de 1994 es enviado por orden de nuestro amado Obispo Javier Vázquez, nuestro Pastor José Cariaga y nuestra pastora Sara Díaz, acompañados de su hijas Mónica, Marisol, Betsabé y su hijo Javier.
Ellos provenían de la Catedral Evangélica de Santiago, Jotabeche 40, y llegaron a la ciudad de Los Vilos junto a su familia obedeciendo al llamado del Señor.
Durante esos 22 años de pastorado, se comenzó a predicar el evangelio en Canela, y en Huentelauquén, construyendo en este último lugar en el año 1996, un templo para alabar a Dios, que pasó a ser el primer Local de la iglesia de Los Vilos.
También se trabajó en la ampliación del templo matriz y la construcción de un casino. Además se predicó el evangelio en Quilimarí, y se adquirió un terreno para la futura construcción de un templo.
Durante el transcurso de estos años, nuestro pastor José Cariaga y nuestra pastora Sarita Díaz, comienzan a sufrir de deterioro en su salud, y ya para el año 2017 esta situación de enfermedad se agrava y no les es posible seguir al frente de la obra.
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SEXTA FASE: LLEGADA DE LOS PASTORES ACTUALES
Por último, nos corresponde dar a conocer la quinta fase y final de la historia de nuestra Iglesia, y comenzaremos diciendo que el 26 de marzo del año 2017, llegan a hacerse cargo de la iglesia de Los Vilos los pastores Marisol Campos Díaz y Juan Escobedo Acuña.
Los nuevos pastores, fueron miembros activos de la congregación de Los Vilos por largos años. A partir del año 1995, nuestra pastora Marisol, hija de los pastores José Cariaga y Sara Díaz, se ha mantenido fiel en la Obra de Dios. Y apartir del año 1996, el hermano Juan Escobedo Acuña fue enviado por el Cuerpo de Jóvenes a Los Vilos, a ayudar al Pastor José Cariaga. Para el año 2015, siendo ya un lindo matrimonio unido por el Señor, junto a sus hijos David y Valentina, son enviados a abrir obra en la localidad de Quilimarí, pueblo situada a 25 kilómetros al sur de Los Vilos, donde comenzaron predicando el evangelio por calles y plazas, extendiéndose hasta Pichidangui. Viendo la necesidad de reunirse junto a los hermanos que habían recibido al Señor Jesucristo, se iniciaron los cultos en el hogar de nuestro hermano Juanito Cofré. Al poco tiempo de trabajo incesante, Dios proveyó los medios y recursos para la construcción de un templo en el terreno que había sido adquirido para esa finalidad, por el pastor anterior.
Dios confirmó la Obra en ese lugar, permitiendo la formación de una pequeña, pero hermosa congregación. Pero pasados dos años, producto de la enfermedad de los pastores de Los Vilos, son enviados a hacerse cargo como pastores gobernantes en la Primera Iglesia de Los Vilos, quedando así la iglesia de Quilimarí como un nuevo Local del templo matriz.
Durante estos años de pastorado, se han hecho trabajos de reparación del templo, nueva iluminación, mejoras en el casino, recambio del antiguo piso de madera, por uno con materiales más modernos.
El Señor en su amor ha ido confirmando su obra, infundiendo aliento y perseverancia en la congregación, manifestándose en cada reunión para aliento de los hermanos y bendiciendo a cada uno de los fieles.
Con la vista puesta en Jesucristo, y orando fervientemente por un avivamiento, fuimos probados y perseguidos por el maligno, pero aún estamos en pie y proclamamos la bendición del Señor. Y esperamos que Dios siga respaldando la Obra de nuestros pastores y les dé vida y salud en abundancia para que permanezcan con nosotros por lagos años. Seguiremos adelante en esta bendita obra con el lema impuesto por nuestros pastores, “Los Vilos para Cristo”. Lo creemos de todo corazón.
¡ la gracia y la sabiduría de lo alto, abunde en ellos!
