Atendamos a lo que dice la palabra de Dios en el libro de malaquías:“ Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde ” (Malaquías 3:10)

Como creyentes, es de suma importancia que entendamos a lo que la Biblia dice sobre el diezmo. El propósito de dar el diezmo y nuestras primicias para la obra de Dios en la tierra, es que no falte el alimento en la casa de Dios.
No podemos desconocer que el diezmo fue practicado por Abraham, por Isaac y por Jacobo  antes de la ley. Más tarde fue reglamentada en la ley de Moisés, y se le otorgó una utilidad en relación al culto, al templo y los funcionarios que trabajaban en el templo, es decir, los sacerdotes. Se daba un diezmo para el sostén del templo, y se daba un diezmo para el sostén de los levitas y sacerdotes. Lo que Dios quería decir era que no faltara el sostenimiento para el que trabajaba en su obra. Es una ley bíblica; leamos lo que dice; “ “Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario”” (1 Timoteo 5:18), y además dice;“ “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”. ” (1 Corintios 9:14). Cómo pastores nos dedicamos 100% a la obra de Cristo, en un trabajo arduo, duro e incesante en favor del engrandecimiento de su obra. Esa también es la voluntad del señor Jesucristo. Si Dios te ha bendecido y todo lo que tienes es de Él, entonces dale también al Señor, para bendecir su obra. La escritura quiere enseñarnos a poner a Dios primero en nuestras vidas. A veces las personas dicen, “Dios no necesita nuestro dinero”, pero la verdad es que si lo necesita. Por dos razones muy importantes. Primero, para que su obra avance en la tierra. Él quiere lo que representa nuestro dinero: Sostenimiento de la obra, sostenimiento de los ministros de Dios, crecimiento espiritual con alcance de nuevos convertidos, etc, y segundo, para bendecir tu vida, a través de tu generosidad. Oro a Dios que puedas creer y comprender la voluntad de Dios, y que tus prioridades, pasiones y propósitos estén alineados con el propósito de Dios de bendecirte. Y si te cabe duda que Dios pueda bendecirte a través del dar, la escritura dice;“ “probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Comprométete a diezmar y dedícate a honrar a Dios. Y más que nada, confía en Dios y deja que te demuestre que sus promesas son válidas hasta el día de hoy.