https://youtu.be/LDEkqcKo3EE
Devocional 01-10-20
Dios nos bendiga
“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí”.
Juan 14:1
La turbación es algo más normal lo que pensamos. Los grandes hombres de Dios se turbaron al ver los acontecimientos adversos qué les rodeaban. Elías se turbó al ver que Jezabel, la mujer del rey acab le perseguia sin tregua para matarle, y se escondió en una cueva deseando morir. Juan El Bautista después de dar testimonio de que Jesús era el cordero de Dios, al verse en la cárcel oprimido por Herodes, mandó a 2 de sus discípulos a preguntarle a Jesús si realmente él era el mesías que había de venir. Los discípulos se tumbaron al escuchar a Jesús que tendría que marcharse de su lado, porque era necesario preparar lugar en el reino de los cielos para cada uno de ellos y también para nosotros. Pero dijo que el Espíritu Santo estaría con nosotros para enseñarnos, dar testimonio de Jesús y Guíarnos a toda verdad. Hermanos si los grandes hombres de Dios se turbaron, que nos queda a nosotros. Pero debemos confiar en el Señor que a pesar de las situaciones adversas, Él prometió estar siempre a nuestro lado. Y el padre prometió nunca abandonar a un justo. Lo que significa que estamos doblemente protegidos, por el padre y por el hijo, y acompañado por su Espíritu Santo que debiera estar llenando nuestras vidas. Ánimo mi hermano, que Dios está por nosotros. No desconfiemos de Dios, ni demos lugar a la turbación, porque esto es señal de que ponemos más atención a lo que nos dice el mundo y sus problemas, que a lo que nos dice el Señor. Es señal que ponemos más oído a Satanás y sus mentiras, que a las promesas verdaderas de nuestro Dios en su palabra. Descanse en el Señor, confíe en Él, que Él sabrá guardar nuestras vidas, nuestras familias, y nuestro entorno.
Dios nos ayude.