Devocional 26-03-2020
Bendiciones mis hermanos.

ENTENDIENDO EL PERDÓN

Perdonar a aquellos que nos han lastimado no es una opción. Perdonar no es tomar “Una pastilla de amnesia doctor”, ¡No!. Nunca olvidaremos lo que otros nos han hecho. Entonces por la fe debemos entregar al Señor, y poner en sus manos, los recuerdos incómodos, desagradables, de personas que nos hicieron pasar situaciones horribles, que a pesar de estar en el pasado, nos mortifican día tras día. No importa cómo nos sentimos. El perdón no es un sentimiento! Cuando actuamos en fé y perdonamos encontraremos que la gracia de Dios puede ser la que borre paulatinamente, el daño y quite el veneno que amenaza nuestra alma. Desde ese momento en adelante, todas las veces que el recuerdo de esos momentos intenten regresar, acordémonos que hemos seguido el mandato Bíblico, porque hemos pasado esa situación al Señor. Por lo tanto nos negamos a recuperar y revivir esos terribles eventos específicos. Y como actuamos por fé , el Espíritu de Dios comenzará reviviendo nuestra alma desvastada, e incluso colocará un amor puro, que viene del corazón de Dios, dentro de nuestro corazón, por aquellos que nos han ofendido. Si no hacemos lo que nos manda el Señor, debemos entender que sí o sí, una raíz de amargura crecerá en nosotros, y raerá y carcomerá silenciosamente, toda tu alma. Seamos valientes y atrevámonos a dar el perdón a otros, recordando que nosotros mismos hemos sido perdonados por el Señor. Su amor y su gracia será suficiente!
En Lucas 17:3-4 dice así;
“Mirad por vosotros mismos. Si tú hermano percate contra ti, reprendele; y si se arrepintiere, perdonale.
Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volveré a ti, diciendo: Me arrepiento; perdonale.

Bendiciones mis hermanos