Buenos días mis hermanos. Dios nos bendiga.

Devocional 10-04-21

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”
Apocalipsis 3:20

Este es un verso muy conocido, pero muchas veces poco entendido. No es un llamado al inconverso, sino un llamado para el creyente que ha descuidado su relación personal con el Señor. El hecho de estar a la puerta y llamar, y el que le escuche llamar le abra la puerta para cenar con Él, es una clara alusión a la intimidad que se desarrolla dentro de una cena íntima y amigable. Esta palabra es para nosotros hoy día, para el hermano y la hermana que ha descuidado su intimidad con Cristo. La actual pandemia, y para nosotros Cuarentena, ha logrado enfriar nuestras vidas, ya que veo hermanos que no se conectan los domingos en la mañana para ver la Escuela Dominical, ni tampoco se conectan a las transmisiones en vivo de Google meet de los días domingos en la tarde que sus pastores desarrollan con tanto amor y preocupación. Otros que tampoco leen los devocionales o palabra que su pastor le entrega. Pareciera que el hecho de no ir a los servicios presenciales, ha repercutido en el desgano y enfriamiento del alma. Algunos hermanos se han puesto flojos espiritualmente, porque ya ni oran en sus casas, con la excusa de que hay mucho que hacer. Pero el Señor nos anhela celosamente hermanos, y desea tocarle con su Espíritu Santo y acariciarle, y conversarle cosas íntimas, cómo lo hizo en la última cena con sus discípulos, donde no se guardó nada, ya que habló claramente y sin alegorías. Mi hermano, usted ha descuidado su fervor espiritual. Esta palabra que ha sido entregada a la iglesia de Laodicea en tiempo pasado, hoy tiene que ver con nosotros, ya que ésta iglesia no era fría ni caliente, no era apática ni ardiente, sino tibia, es decir poco comprometida y poco temerosa, y sabemos que a los tibios los vomita el Señor. Así que hermano, es tiempo de arrepentirnos y conversar con el Señor, y contarle toda nuestra verdad, para que Él restaure nuestras vidas, y nos levante. Acérquese a Cristo en esta mañana y en este día hermano querido, búsquele con arrepentimiento, y deje que el Señor entre a la puerta de su corazón, y tenga una charla sincera con su bendito Salvador Jesucristo.
Dios nos ayude y nos guarde.