Devocional 05-04-21
Dios nos bendiga.
“Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal”
Romanos 16:19
Aunque Pedro tenía una vasta experiencia como pescador, regresó de una noche de trabajo sin pesca. Fueron en vano todos sus esfuerzos. pero al regresar por la mañana a la orilla del lago el Señor le hizo la petición de que echara las redes una vez más, pero esta vez a la derecha, lo que parecía bastante irracional; después de todo, Pedro y sus compañeros eran los profesionales. Lo único que faltaba era que Pedro le preguntara ¿quién es el pescador? No obstante, el pescador obedeció, y su obediencia bendijo a muchos, porque salió con las redes llenas de peces.
La Biblia muestra una vez tras otra, que los planes de Dios muchas veces van en contra de la lógica humana. Por ejemplo, ¿A quién se le ocurriría ir a la batalla a solo marchar alrededor de la ciudad de Jericó y luego gritar? Porque lo lógico sería armarse hasta los dientes e ir a pelear y a conquistar. Pero Dios le dijo a Josué que conquistara Jericó de esa manera, y el pueblo obedeció a Josué que era su líder, y al hacerlo tuvo el mayor de los éxitos, (Jos 6.1-5).
La vida de Moisés es otro claro ejemplo de los planes inesperados de Dios. Cuando se sintió inseguro de su capacidad como líder, se excusó una y otra vez delante de Dios diciendo que no podía estar al frente, porque no conocía a cabalidad el lenguaje hebreo, pero el Señor lo tranquilizó, poniéndole a su hermano Aarón a su lado para que hablara por él. Y Aaron obedeció a Moisés porque era el líder, así que fue su intérprete.
Y cuándo fue a enfrentar a Faraón, el Señor le dijo a Moisés que arrojara su vara al suelo, la que se convirtió en serpiente y se tragó a las 2 serpintes que los magos de faraón también habían puesto en el suelo. Dios confirmó de una manera admirable que lo había escogido como líder (Éx 4.1-3).
La obediencia es muy importante delante de Dios, por eso es que dice la palabra, que mejor que los sacrificios de animales que ofrecía Israel, es el obedecer.
Obedecer a Dios por supuesto, pero también obedecer al que está por cabeza, o sea, sus pastores. Porque el apóstol Pablo se gozaba al ver la obediencia de la iglesia de los Romanos. Tenemos un dicho que no es bíblico pero que dice toda la verdad; “En la obediencia está la ganancia”. Y deberíamos de practicarla para ser bendecidos por Dios. Qué desagradable y lamentable es ver a un hermano o hermana desobediente, que hace lo que quiere, que no se somete a sus pastores, que alterca en contra de la orden dada, y reclama imponiendo sus propios pensamientos e ideas, sin querer obedecer. Esta persona está expuesta a que las tinieblas se apoderen de ella o de él, porque es instrumento perfecto de satanás, ya que con esa actitud no está bajo la protección del Señor, porque está en desobediencia. “¡Hermano o hermana desobediente, arrepiéntete!”. No importa cuán ilógica pueda parecer la orden, o petición del Señor a través de sus pastores, obedezca porque muchas veces el Señor tiene un propósito. Cabe decir también que si la orden va en contra de lo establecidos en la palabra de Dios, como robar, mentir, dar falso testimonio, u otras cosas despreciables, claramente no es algo de Dios.
Pero si lo que le ordena el Señor por su pastor o su pastora está dentro de los parámetros cristianos, entonces por muy ilógico que sea, obedezcamos hermanos queridos. Qué lindo es estar en obediencia, sabiendo que el Señor bendice, y ama al que se esfuerza por hacer lo que Él dice. Aprendamos la obediencia, y no sólo seremos amados por el Señor, sino que Él se alegrará de nuestro proceder.
Que Dios nos ayude a obedecer.