Devocional 22-04-2021
Buenos días mis hermanos Dios les bendiga. Este es el devocional que el Señor me ha dado.

“Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; vé en paz, y queda sana de tu azote” Marcos 5:30-34.

Cuando el ser humano está con muchos problemas, tiende a sumirse en la tristeza, y en la preocupación. A la larga, esto le ocasiona mucho estrés, culminando por lo general en una lamentable depresión.
Cualquiera de nosotros que tenga una situación incómoda y difícil de enfrentar, ya sea problemas, enfermedad u otra situación que nos aflige, se verá enfrentado a un lamento eterno. Si nuestra confianza no está puesta en el Señor y no sabemos entregar, ni poner sobre Él nuestros problemas, entonces sucumbiremos. Esta mujer que estaba enferma de flujo de sangre había gastado todo su dinero, había perdido todo cuanto tenía, sumida en la tristeza y en la depresión, al no tener quien le ayudara. Pero escuchó hablar de Jesús y sus milagros, y nació en ella una esperanza. Entonces fue y tocó el manto de Jesús, y al instante fue sana. Aunque la escritura no lo dice, la alegría que tiene que haber sentido esta mujer después de 12 años de estar enferma, debe haber sido muy grande. Ya que no solamente fue sana de su azote, sino que Jesús cambió toda su vida, lo había perdido todo, pero con Jesús lo ganó todo. Cristo hizo un milagro en ella, al transformar su lamento en alegría. El rey David experimentó lo mismo que esta mujer, que después de haber estado enfermo y haber recibido las burlas de sus enemigos, que le decían, ¡dónde está tu Dios!, ¡mira cómo estás enfermo!. Pero después de estar profundamente amargado, y clamar tanto a Jehová, finalmente recibió la sanidad de parte de Dios y exclamó; “ Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría”. Salmos 30:11. El único que puede cambiar nuestro Lamento en alegría es el Señor. ¿No podría hoy el Señor quitar nuestro azote y decirnos tal como esta mujer: “… Hija, tu fe te ha hecho salva; vé en paz, y queda sana de tu azote?. Marcos 5:34. ¡Sí!, Por supuesto que sí. Él puede cambiar nuestro lamento en alegría.
Dios le guarde y le ayude.