Devocional 18-05-21
Dios les bendiga mis hermanos
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Santiago 1:22-24
Que difícil es tratar de ayudar a un “sábelo todo”, o sea, alguien que todo lo sabe según su propia apreciación. Son esas personas a las cuales tratamos de darles un consejo o una palabra de parte de Dios y siempre terminan diciendo: Gracias ya eso lo sabia . Estas personas son escurridizas y parecen que tiene piel de congrio. Nunca se les puede agarrar. Ni el pastor las puede corregir porque se sienten suficientes, pero la realidad es que son rebeldes de espíritu. Creen entenderlo todo, pero no saben nada. Hoy estamos en un tiempo en que sabemos mucho, pero hacemos poco. Estamos llenos de información y con eso pensamos que ya estamos completos. Nunca tratamos de detenernos en el camino y escuchar un consejo, porque siempre somos los que, según nosotros, “sabemos mas”. Nos escondemos detrás del “Yo ya me leí la biblia”, o “esa predicación ya la escuche”, o “ese tema musical ya me lo se”, o “lo que me estas diciendo ya lo sabia!” o simplemente “Yo lo haría mejor”. Pero, ¿sabe que es lo peor? que no se dejan ayudar y viven una vida desastrosa, porque están llenos de información, pero no de sabiduría de Dios. Si la información que poseemos no se coloca en practica, se vuelve inservible. En otras palabras, pierde su utilidad. Es como la sal cuando se desvanece. ¡No sirve para nada!. ¿Cuantos cristianos hoy, según su criterio, saben mucha biblia, pero no la aplican? Eso es solo letra muerta. La Biblia dice que hay que ser hacedores de la palabra y no solo oidores. Cuando tenemos información y la sabemos aplicar, entonces somos sabios. Hoy podemos pedir a Dios que nos de sabiduría, para ser entendidos y vivir de acuerdo a su palabra y su voluntad. Muchos en el pasado bíblico gozaron de esta bendita sabiduría, pero Dios quiere dárnosla a nosotros hoy. Pidamos con fe, sin dudar en nada, y seguro que la recibiremos. El principio de la sabiduría es el temor de Jehová .
Dios nos ayude a hacer su palabra.