Devocional 29- 05-21
Dios les bendiga mis hermanos
“Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien;He puesto en Jehová el Señor mi esperanza,Para contar todas tus obras”
Salmos 73:27-28
Estamos en los tiempos finales y curiosamente en lugar de estar más cerca de Dios sabiendo que Cristo ya viene por su iglesia, hoy más que nunca vemos una falta de espiritualidad enorme. El lugar de estar cerca del Señor y buscarle con más prontitud, vemos cristianos que se han apartado de Dios. O sea, tienen nombre de cristianos, pero no vida de cristianos. O cómo le dijo el Señor a la iglesia de sardis; “Tienen nombre de que viven, pero están muertos”. Y esto es producto de la vanidad que el mundo nos presenta, logrando de alguna manera que los cristianos usen su tiempo en cosas triviales y sin importancia, desviando la atención que debiera de ser para Dios, en las cosas sin valor. Por eso es mejor acercarse a Dios, no conformarse a este mundo, sino reevaluar nuestras prioridades, para darnos cuenta que lo más importante en nuestras vidas es Dios. Como dice en la carta de Santiago; “acercaos pues a Dios, y el se acercará a vosotros”. Hoy volveré a hablarle de la comunión con Dios mi hermano querido, y tal vez yo sea el pastor que más hable de este tema, pero la verdad es que sin comunión con Dios no somos nada. La escritura relata y nos muestra la vida de Juan hermano de Jacobo e hijo de zebedeo, que con solicitud estaba siempre dispuesto a seguir al maestro para estar a su lado. Cada vez que Jesús se dirigió a algún lugar, Juan estaba atento para seguirle e ir detrás de Él. Pero esto molestó a Pedro, ya que en cierta ocasión el Señor le dijo a Pedro sígueme, y éste se percató que venía también Juan, el discípulo amado del Señor, y Pedro lo acusó con Jesús de seguirles sin que fuera llamado o autorizado. Pero el Señor le dice a Pedro que lo deje tranquilo, y que él sólo se preocupara de seguirle, ya que juan seguiría haciendo lo suyo, es decir, iría detrás del Señor. Porque el hecho de que Juan se quedará ahí o les siguiera, era algo que sólo le concernía al Señor, y no a los demás. Juan 21:21-22. Esa vida llena de pasión y amor por Cristo de Juan, es la vida que Dios desea de nosotros. Ir detrás de Él, seguirle y buscarle es el bien que Dios quiere para nosotros. Nunca se canse de seguirle mi hermano. Esfuércese por ir detrás del Señor, porque en esto hay bendición. Acerquémonos a Dios con toda confianza, porque Él no nos rechazará, ni nos hará a un lado. Al contrario nos acogerá con los brazos abiertos, y nos asirá hacia su cuerpo, porque Él nos ama entrañablemente, y se alegrará en gran manera al vernos ir detrás suyo, aunque esto en muchas ocasiones moleste al hermano menos espiritual. Porque es un hecho que el cristiano carnal, persiga al cristiano espiritual, y esa era la realidad de Pedro, el líder del grupo de discípulos, que en cierta medida sentía celos de Juan, porque éste se esforzaba el doble por servir a Cristo, y con toda confianza se recostaba en el pecho del Señor, sabiendo que no sería rechazado, ni apartado. Y pregunto; ¿Sería una patudez de Juan hacer esto? ¡Por supuesto que no!, Porque al Señor le agradaba mucho esta actitud. Entonces hagámoslo igual qué Juan y acerquémonos con toda confianza a este bendito Dios, que lo único que desea es que seamos íntimos de Él, por algo el mismo Jesús nos enseña a dirigirnos al padre con toda confianza en la oración que Él hizo en Getsemani, Al exclamar “abba Padre”, expresión usada por los niños para dirigirse a sus padres, qué quiere decir “papito”. Ésta intimidad y confianza es la que el Señor quiere de nosotros, y que le sigamos donde quiera que Él vaya. ¡Bendito es el Señor! qué nos permite esta hermosa bendición.
Que Dios nos guarde y nos ayude.