Devocional 13- 06-21
Dios nos bendiga mis hermanos

”Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo” Salmos 100:1-2

Es normal sentir pena o tristeza en momentos de prueba, o estar acongojado o triste por no recibir la respuesta a nuestras repeticiones. Pero por sobre todo, debemos entender que Jesús vino para darnos vida en abundancia. Esto quiere decir qué vino a transformar toda nuestra vida para bendición, para gozo y alegría. Si en su caminar se siente triste o anda de mal genio por nada, puede que algo esté pasando con su vida espiritual. He visto cristianos con su rostro agrio y llenos de preocupación, sin darse cuenta que el creador de todas las cosas es el que está a su lado. No se deprima por nada, ni ponga oído al susurro del diablo, sino que entréguele su preocupación, su pena y frustración al Señor. Sirvámosle con alegría de corazón, porque el cristiano es alegre y siempre hay una alabanza en su boca para su Dios. Caminemos optimistas, confiando en Él, porque si no es así en su vida diaria, debe pedirle al Señor que le dé gozo, para que ya no exhiba una cara amarga, como de que Dios ha muerto, o que ya no hay más esperanza para usted. Esto pasa a menudo, cuando buscamos orar solamente cuando hay problemas, pero en días buenos, no lo hacemos con frecuencia. Lo ideal es orar en todo tiempo, para tener comunión con nuestro padre celestial, de tal manera que se haga habitual, agradable y delicioso estar en la presencia del Señor. Vayamos con regocijo a sus plantas, sabiendo que él nos espera y nos anhela cada mañana y cada día. Entrégele toda su alma al Señor, y sea feliz en el evangelio y con Cristo.
Dios no guarde y nos ayude.