Devocional 17- 06-21
Dios nos bendiga

“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos” 2 Timoteo 1:6.

En medio de la lucha de la prueba y la dificultad existen dos caminos; o se aferra a Dios para que le fortalezca, y le ayude a salir adelante. O se aleja de Dios decepcionado de que no encuentra salida. Si su situación actual es la segunda, es posible que su fervor espiritual esté disminuyendo. Y si no ponemos atajo a tal situación, lo más probable es que nos entumamos o nos enfriemos espiritualmente. El joven Timoteo vio reducido su entusiasmo por el Señor. Fue por eso que Pablo le escribió, animando al joven pastor de Éfeso a avivar la llama de su fe. Cualquier cristiano puede “enfriarse” espiritualmente. Esto comienza con frecuencia cuando una tragedia o una decepción desvían su atención. En vez de clamar al Señor y encontrar refugio en Él, el creyente deja poco a poco de leer la Biblia, y de buscarle en oración ferviente. La oración es muy importante, porque a través de ella, le hablamos a Dios, y de seguro que Él nos escucha. Y la lectura diaria de la Palabra de Dios es necesaria, porque de esa manera Dios nos habla. Recuerda que la oración es una conversación con Dios. Y Él conversa con nosotros a través de su palabra. Ambas cosas son muy necesarias, porque son combustible para mantener vivo el fuego de Dios en nuestros corazones. El fuego puede mantenerse vivo solo si hay combustible o leños que ardan. El cristiano que ya no está dispuesto a defender aquello que una vez consideró importante, comienza pronto a claudicar, pensando de forma negativa. Podrá sentirse atormentado por los sentimientos de culpa, y ponerse a la defensiva en cuanto a la manera como está viviendo. Por último, el gozo, el contentamiento y la paz de Dios son reemplazados por preocupación, duda y temor. El cristiano que se permite vacilar en su fe, perderá el gozo y la satisfacción de una rica relación con el Señor. Analicemos mis hermanos. ¿Ha crecido o disminuido nuestro entusiasmo por las cosas de Dios? Si claramente se da cuenta que ha disminuido, entonces su fuego necesita ser alimentado. Pídale al Señor mi hermano, que la persona del Espíritu Santo le llene nuevamente, y le haga arder con su fuego, y le llene de su poder. Sólo así podremos nuevamente retomar la senda de Cristo, y tomar fuerzas para seguir adelante.

Que Dios nos ayude y nos guarde.