Devocional 20- 06-21
Dios nos bendiga
“Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe:Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”
Apocalipsis 14:13
Es una bendición para el ser humano ser retirado de la faz de la Tierra, y partir a la presencia de Dios. El apóstol Pablo decía; no sé que es mejor, si estar con Cristo, lo cual es mucho mejor, o quedarme en la tierra por causa de la iglesia. Es una preocupación de cada pastor, el cuidar del redil que Dios le ha entregado. Pero la verdad es que es mucho mejor estar con Cristo en su presencia. Hemos visto con tristeza como muchos hermanos han sido retirados de la faz de la Tierra. La situación actual de la pandemia que estamos travesando, ha sido prácticamente una pesadilla para muchos hogares que han visto partir a sus seres queridos. Y muchos se preguntarán, ¿Por qué está pasando esta situación?¿Porque tantos hermanos han fallecido? Clases de nuestra iglesia han visto partir a muchos hermanos ancianos. Iglesias que han lamentado la partida de hermanos ancianos o sus pastores. Familias que han tenido que ver partir a sus padres, abuelos, o tal vez hijos. La razón se la voy a comentar, porque el Señor me autorizó hacerlo anoche, mientras me daba este devocional. Lo hemos dicho en otras oportunidades, que viene un juicio terrible sobre la humanidad, y a Dios le ha placido el retirar a sus hijos de la faz de la Tierra, porque lo que viene es tan terrible, qué ancianos, hermanos enfermos o con alguna incapacidad, no podrán resistir lo que viene. Por esta razón es que han partido muchos hermanos a la presencia del Señor, y Dios seguirá retirando hermanos a su presencia, porque a Dios le plugo en su voluntad hacerlo así. Pero qué lindo es ver cuando el cristiano está preparado para partir de la presencia del Señor. Algunos han tenido que lamentar la agonía de pasar la enfermedad y ponerse a cuenta con Dios, para irse con Él. Pero otros en el mismo día se enferman y son llamados a su presencia. Cuando una persona está en constante sufrimiento por sus enfermedades, aquel cristiano sabe que la hora de su llamado puede ser en cualquier momento, por esta razón clama a Dios de día y de noche, y sin darse cuenta se consagra a su Dios, de tal manera que para Dios no le es problema retirarlo en el momento que Él desee. Esta persona siempre se mantienen consagrada a Dios. Es lo mismo que pasó en el primer siglo con los mártires cristianos, que por causa de la persecución, el sufrimiento y la angustia de ser alcanzados por la espada, se mantenían consagrados constantemente, para partir a la presencia de Dios cuando Él lo dispusiera. Hermanos debemos buscar a Cristo con toda nuestra alma, consagrar nuestras vidas al Señor, porque los eventos terribles que debemos de enfrentar, se escapan a toda lógica o pensamiento. Consagrese hermano querido, que ya pronto viene Cristo por usted. Es necesario dejar este mundo y las cosas que hay en él, aferrarnos a Cristo con toda nuestra alma. Dejemos de ser mundanos como la esposa de Lot, y busquemos al dador de la vida con todo nuestro ser.
Dios nos ayude y nos guarde.