Devocional 15- 06-21
Dios no bendiga mis hermanos.
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”
Mateo 6:33-34
Buscar primero la añadidura, es un eterno problema en el ser humano. Es normal luchar por conseguir algo bueno para nuestra familia. Una buena casa, un buen auto, que hoy ya no es un lujo sino una necesidad. El problema se presenta cuándo nos afanamos en buscar lo material para lucir y demostrar que también podemos, y presumimos de algo que no tiene sentido. Si pudiéramos darnos cuenta de que en la vida cristiana debemos actuar como hijos del Señor, buscaríamos las cosas de Dios con gozo y con alegría como primera prioridad, al igual que un niño juega y disfruta de la vida. Porque es nuestro padre celestial el que se encarga de proveer lo demás. Quiero decir el alimento, el vestido, el abrigo y toda necesidad. ¿O no se preocupa usted como padre de darle lo mejor a sus hijos? El alimento, el vestido, abrigo y aún las cosas que no se necesitan, como el buen Playstation, la pelota de fútbol, el buen televisor para su habitación, y cosas que no necesitan, pero que queremos que tengan. Tenemos a nuestros hijos bendecidos y llenos de cosas innecesarias. Y a pesar de que hoy el teléfono no es un lujo sino una necesidad, nos esforzamos por darle el mejor teléfono, con la mejor capacidad de almacenamiento, la mejor memoria para que pueda jugar, con la mejor resolución para sus fotos videos y juegos en línea, lo que es bastante caro. Lo mismo sucede con el computador. Hasta ese extremo, ya es un lujo. Pero, ¿por qué nos preocupamos tanto por nuestros hijos en la familia? Porque queremos ser buenos padres, o los mejores. ¡Cuánto mejor padre es nuestro padre celestial! Pero nuestra falta de fe nos hace buscar primero las cosas de la tierra y al último buscar las cosas de Dios. Frente a Dios actuamos como Padres y no como sus hijos. Nos echamos una carga pesada sobre nuestros hombros, carga que le corresponde llevar al Señor, pero no le dejamos. Entiende hermano querido que nuestra primera prioridad es buscar el reino de Dios y su justicia. Dios se encargará de lo demás. Pero mi pastor, ¿me está diciendo que no debemos de trabajar?. ¡No!, Lo que quiero decir, es que el primer lugar le corresponde a Dios. Esfuércese por orar hijo querido. Hágale empeño en leer la palabra de Dios. Tratemos de hacer obra de cristiano para agradar al Señor y así vivir una vida abundante en Cristo. Esto se refiere a que debemos de practicar la fe y que debemos confiar que él está con nosotros, en nosotros y sobre nosotros. Lo que quiere decir que su preocupación por nosotros “es su primera prioridad”, y la nuestra es buscar el reino de Dios.
No nos echemos la carga pesada, el afán sobre los hombros, porque esto trae enfermedad, angustia y opresión sobre nuestras vidas. Mejor es que echemos la carga sobre Él y descansemos de las preocupaciones, y sirvámosle con todo nuestro corazón, y vayamos al frente con Cristo, a la gloria.
Dios nos guarde y nos ayude.