Devocional 08-06-21
Dios les bendiga mis hermanos

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” Gálatas 5:22-23.

¿Ha comido alguna vez una fruta recién sacada de un árbol? Es gratificante comer una fruta dulce y jugosa, con aroma a fresca. Pero desagradables es probar una fruta agria o ácida de un árbol descuidado. El primero es el fruto del espíritu, y el segundo es el fruto de la carne. Cuando estamos en Cristo perseverando en oración, en lectura de la palabra y en hacer la voluntad de nuestro padre celestial, este hecho extraordinario hace bajar la savia del espíritu Santo a nuestra vida, y se produce el maravilloso fruto de Dios en cada uno de nosotros. Qué agradable es conversar con un cristiano amable y simpático, alegre, positivo y optimista, cuyas palabras alientan y nunca desestiman o difaman. Ahí estamos en presencia de frutos como el amor, bondad, benignidad, fe y gozo. O ver a un cristiano tranquilo y confiado, sereno y sin la desesperación normal, en medio de tremendos problemas y pruebas. Y aquí estamos en presencia de frutos como paciencia, templanza y fe. De seguro que si fuésemos nosotros los que estuviéramos en semejante situación, reclamaríamos a Dios o simplemente renunciaríamos a esto. Pero estos 9 frutos son el principio de una larga cadena de virtudes y bondades que Dios nos da y que afectan nuestra vida y la de nuestro entorno para bendición y beneficio. En fin, hay un sinnúmero de frutos, y más de 40 dones que podemos disfrutar en este bendito evangelio. Pero el drama de la cristiandad actual, es que prefiere buscar el bien material, para poder exhibir algo ante los demás, o simplemente busca llenarse la cabeza de conocimiento para impresionar por sus estudios y preparación. Y no digo que esté mal estudiar y prepararse. Por favor no mal entienda o malinterprete. Porque es bueno aprender. Éste es el camino equivocado que muchos cristianos modernos siguen. Cómo dice mi refrán “Muéstrame tus bienes, y yo te mostraré mis dones, muéstrame tu teología sistemática, y yo te mostraré mi comunión diaria con Dios”. Hermanos, las cosas de este mundo perecen. Pero las cosas de Dios perdurarán y traspasarán más allá del sol. Vale la pena entonces luchar por obtener éstas virtudes hermosas que Dios desea para nosotros. Ore y gima delante de Dios, clame y busque con todo su corazón pidiendo a Dios que nos llene de lo que nos falta, y Él sabrá confiar en nuestra persona y nos dará éstas hermosas virtudes que bendecirán nuestras vidas.

Dios nos guarde y nos ayude