Devocional 20-03-21
Dios nos bendiga mis hermanos.

“Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”. Mateo 18:2-3

Dios requiere que seamos como niños. Aún recuerdo cuando corrí a la esquina, a petición de un familiar, para ver si llovía. Después de pararme y mirar hacia varios sentidos y mirar al cielo, me di cuenta que no llovía. Me sentí como un tonto. Me reproché por no haberme dado cuenta del engaño. Es hermosa la inocencia y simplicidad de creer de un niño, y la ausencia de encontrar mala intención en los demás. La falta de fe para creerle al Señor es lo que debe desaparecer de nosotros. Debemos confiar que al pedirle a nuestro Dios, obtendremos todo lo que le pidamos, porque así lo dijo el Señor: “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. La limpieza del corazón se busca en la presencia del Señor, en oración y mirándonos en el espejo de su palabra, para encontrar nuestros defectos y rogar al padre que nos perfeccione cada día. La ausencia de rencor después de cada discusión o pelea con nuestros semejantes es lo que Dios desea para nosotros, y también el saber perdonar con prontitud a quién nos hizo daño. Debemos amar a nuestro padre celestial para buscar su voluntad y hacer siempre lo que a él le agrada, como para hacerle una gracia, al igual que un niño ama a sus padres. Apartarnos del pecado y ser como niños en la malicia. En fin. Creo que nos falta mucho para ser como niños, pero con la misma humildad que posee un niño para reconocer que sus padres son superiores y les respeta, así también nosotros debemos ser y y actuar con nuestro padre celestial. ¿Quiere ser como niño? Es lo que necesitamos para entrar al cielo.
Dios nos guarde.