Devocional 25-03-21 Dios les bendiga.

“Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción”. Génesis 16:11

La impaciencia del mundo, cada vez más se vuelca por la velocidad de obtener resultados rápidos. No es de extrañar, que muchas veces la pasemos mal, si nuestra oración no es respondida de inmediato por Dios. Ante esta realidad, debemos tener presente que al negarnos a tener una actitud consciente de espera, estamos tomando la opción de alejarnos del plan que el Señor tiene para nosotros.
Este pasaje nos cuenta cómo Abraham y Sara, tomaron la resolución de su propio clamor en sus manos, rechazando de cierta forma los tiempos del Señor. Habían pasado diez años desde que Dios les prometió un hijo, y Sara estaba envejeciendo. Así que ella y Abraham decidieron dejar que su sierva Agar diera a luz un hijo para ellos. Sara finalmente dio a luz en su vejez, pero esa falta de paciencia llevó a una gran lucha por su familia y que tiene consecuencias incluso hasta el día de hoy en el medio oriente. ¿Por qué éstos ancianos temerosos elegirían el camino de la auto provisión? Por la paciencia. El intenso deseo de Sara nubló su corazón. Quería desesperadamente darle a su marido un hijo, ya que era de mucho valor para las mujeres en esa cultura. Después de años sin hijo, empezó a pensar que quizás el Señor no respondía porque necesitaba ayuda humana.Así que Sara convenció a Abraham para ceder a este pensamiento y ambos cayeron en la impaciencia. Podríamos justificar la opción de hacerlo a nuestra manera, sólo por querer resultados inmediatos y ceder ante la impaciencia. Pero el mejor consejo mi hermanos, es siempre estar atentos a escuchar, y esperar en Dios.
El Señor nos ayude.