Devocional 04-03-2021
Dios les bendiga mis hermanos

EL PLATO DE LA DISCORDIA .

“Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom. Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. Entonces Jacob dió a Esaú pan y también del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura”.
Génesis 25:29-34

Esta historia se vuelve a repetir una y otra vez cada día cuando no valoramos lo que tenemos y siempre, con actitud desconforme, estamos pensando en lo que podríamos tener. Hay un dicho popular, que encierra gran verdad: «nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde».

Déjeme decirle mi hermano querido, que la vida cambia y lo que hoy usted despreció, mañana le hará falta. Por lo general caemos en el error de pensar que todo dura para toda la vida y esto es un error.

No espere a perderlo todo para llorar y estar arrepentido, pues quizás sea demasiado tarde.

A estos dos hermanos les pasó, Esaú no valoró su primogenitura, que consistía en la bendición del hijo mayor qué recibiría de parte de Dios. Por lo tanto, la cambió por un poco de comida. ¿Ahora dígame usted? ¿Qué está echando por la borda hoy? Tenga cuidado, pues la biblia dice que aunque Esaú procuró con lágrimas, o sea, lloró amargamente por lo que no había cuidado, no pudo recuperarlo.

Mientras haya vida, hay esperanza. No desprecie la bendición que ya tiene en su casa, en su mano y en su vida.
Que Dios bendiga a todos mis hermanos de Primp Los Vilos.