“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” Romanos 5:1
¡Qué lindo es tener paz y estar reconciliado con Dios! Es una tranquilidad, una paz profunda que se siente en el corazón. El cristiano puede andar por la vida tranquilo y confiado, sabiendo que su padre celestial está a su lado. Pero el Señor me daba esta palabra diciéndome que hay muchos cristianos descarriados en su obra, que se han apartado de Cristo. Pero el Señor desea reconciliarse con cada uno de nosotros. Incluso dentro de la misma iglesia hay hermanos que no tienen paz en sus corazones. Al contrario, son rebeldes con el Señor, y cuando viene la enfermedad, la angustia se sienten desesperados, sin tener a quien clamar, y buscan soluciones en los amigos, en el banco, en lugar de clamar a su padre celestial. Y esto sucede porque no hay paz en su corazón, y se siente desvalido porque sabe que Dios no le escuchará si le clama. Si su caso es éste, y está lejos del Señor, arrepiéntanse de su pecado y vuélvase a Dios. Él no le va a rechazar. Cristo está esperando poder reconciliarse con usted, pero es usted quien tiene que dar el paso y decirle a Dios que lo perdone, porque ha hecho su propia voluntad por sobre la voluntad del Señor, y se ha apartado de Él. Dios está como el padre que esperaba a su hijo menor cada mañana. Y al ver un día que alguien se acercaba caminando, reconoció a su hijo y corrió hacia él para abrazarlo y besarlo, porque lo amaba y lo echaba de menos. De esa manera le anhela Dios mi hermano querido. Acerquémonos a Dios confiadamente Y reconciliémonos con él.
Dios nos ayude.
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