Dios nos bendiga
“Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado”.
2 Timoteo 2:4
La palabra milita, esta referida a quel que cumple una función de soldado en alguna orden de las fuerzas armadas. El llamado a no enredarse en los negocios de la vida, se refiere a compartir con el mundo. Entonces dada ésta explicación, debemos entender que nuestro llamado celestial es a vivir en santidad, apartados para Dios, y lejos de la mundanalidad. En éste devocional, el Señor nos enseña que estando enrolados en el ejército de Jehová, es decir, en este bendito evangelio, debemos obedecer a nuestra autoridad máxima que es Dios.
Es admirable ver a un soldado obedeciendo a sus autoridades. Cumplir la orden del superior se transforma en la prioridad máxima. El esfuerzo y la devoción en las fuerzas armadas se transforma en una verdadera vida de rectitud y obediencia sin discusión. Y lo puedo atestiguar, porque yo también fui militar en mi juventud, cumpliendo con mi servicio militar regular. Cuánta más obediencia debe haber dentro del Evangelio. Cuánto más compromiso con nuestro bendito padre celestial, debiera de haber en nuestras vidas. Y todo esto lo debiéramos de hacer con gozo y alegría en nuestro corazón, para agradar al que nos llamó a las benditas filas de este santo evangelio. Debemos cuidarnos de no compartir la mugre que nos ofrece el mundo. Los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, porque lo importante es agradar a Jesucristo nuestro bendito Salvador, que dio su vida y su sangre por nosotros en la cruz del calvario. Hoy día somos de Cristo, y no debemos olvidarnos de esta realidad y gran verdad. Cuántos hermanos que anhelan ser famosos. Dejan el Evangelio por ser cantantes o actores de renombre. Otros luchan por alcanzar riqueza, o presentar un estatus económico y material más alto. Y éste esfuerzo, y éste afán nos apartan del camino correcto que es la senda de Cristo. Entonces, lo que debemos hacer está más que claro. Dejemos de lado nuestra amistad con el mundo, y consagremos nuestra vida al Señor Jesucristo.
Dios nos ayude.
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