Dios nos bendiga.
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”. Josué 1:9
Que el reino de Dios se hace fuerte y los valientes lo arrebatan es una verdad.
Seguir y vivir una vida de fe requiere ser valiente. Muchos cristianos no se dan cuenta de eso, pero es una realidad.
Debemos ser valientes porque no hay otra forma de vencer. Algunos cristianos que caminan con miedo en el evangelio,
siempre tratan de encontrar un camino más corto. Hacen trampa buscando un camino alternativo.
Este es el caso del pueblo de Israel. Ellos pensaban que cuando cruzaran el mar Rojo ya no tendrían que volver a luchar contra la adversidad. Por eso cuando supieron que había gigantes viviendo en la Tierra Prometida, algunos se acobardaron con el informe de los 10 espías. Su valor se desvaneció y dejaron de creer que Dios podría ayudarlos. Al contrario, alteraron con Dios. Como consecuencia, se desviaron del camino correcto, por 40 años vagando en el desierto.
Pero quiero que sepa algo mi hermano; Los israelitas no pudieron evitar la batalla. Cuando creció la siguiente generación, y llegó el momento de entrar a la Tierra Prometida, los gigantes seguían ahí. Sin embargo, en esta oportunidad, los israelitas tomaron valor. ¿De dónde les vino ese valor? De la Palabra de Dios, porque Josué, su líder y sucesor de Moisés, había seguido las instrucciones del Señor y había guardado toda la Palabra de Dios en su mente y en su corazón, de día y de noche. Josué había meditado y creído en ella y nunca olvidó que Dios estaba de su lado. Si usted quiere pelear la buena batalla de la fe hasta el final, deberá hacer exactamente lo que hizo Josué. Tendrá que extraer continuamente valor de la Palabra de Dios. Nunca se olvide de hacerlo. Empápese de la Palabra de Dios y deje que ella le transforme en un cristiano valiente y vencedor o vencedora. Luego, caminemos, y marchemos a la batalla confiados en Dios y matemos esos gigantes que están en nuestra tierra prometida.
Dios nos ayude y nos guarde.
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