https://youtu.be/6Fm21XlbEOA
Devocional 28-09-20
Dios nos bendiga
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”
Lucas 6:45
Qué hay dentro de cada persona es una interrogante que llevamos en nuestra vida. El muchacho busca una jovencita que le guste para comprometerse, pero erra porque se deja llevar por lo hermoso del exterior, sin darse tiempo de conocer el interior de la muchachita, o lo que hay en su corazón. El hombre y la mujer que tienen a Cristo en su corazón, almacenan el bien para sí mismos, porque la palabra de Dios abunda en el corazón del creyente, que a nacido de nuevo. El salmo primero nos enseña que aquel que es justo, sea hombre o mujer, que no anda en malos pasos, que no escucha malos consejos, ni sigue el camino de pecadores, encuentra delicia en la palabra de Dios, y en ella medita de día y de noche. O sea que la lee constantemente, se la aprende y memoriza. La cree, se la recita y la enseña. Qué agradable es escuchar a una persona que después de 5 a 10 minutos de conversación, ha incluido en sus palabras a Dios. Porque habla de Jesucristo y de la obra que Dios ha hecho en su vida. Inmediatamente reconocemos que esta persona es Cristiana. Pero que desagradable es escuchar a una persona, que después del mismo tiempo de conversación, solamente habla de sí mismo, o de cualquier otra cosa, menos de Dios, y más encima con palabras groseras. Inmediatamente nos damos cuenta que esa persona no es cristiana. Pero en una tercera posición, he escuchado a personas, que sé que son cristianas, que jamás se les oye una palabra de gratitud en su boca para con Dios. En su lenguaje no están las frases, “gracias al Señor”, “gracias a Dios”, “mi Señor Jesucristo”, “mi bendito Dios”, ni nada por el estilo. Simplemente en su vocabulario no está Dios. De eso consta el buen tesoro del corazón, de tener abundancia de Dios en su vida, con el corazón llenito de gozo y de gratitud por lo que Dios ha hecho en nosotros. Es algo inherente, propio en la boca del cristiano hablar de Dios. No se avergüenza, y desea que los demás también sepan, que Dios les puede ayudar. La pregunta es; ¿Qué clase de tesoro hay en nuestro corazón?, ¿Del buen tesoro?, ¿O hay banalidad en nuestro corazón?. Si su interés es el fútbol, hablará del fútbol, si su interés ese negocio, hablar a del negocio. Su interés está en las cosas de Dios, hablará de las cosas de Dios.
Dios nos ayude.