Devocional 04-09-20
Dios nos bendiga
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14)
¿Qué es lo primero que hacemos cuando enfrentamos un problema? ¿Oramos a Dios para que nos socorra o preferimos actuar por nuestra propia cuenta? Cuando la palabra de Dios nos dice; “pides y no recibes, porque pides mal”, está hablando de lo que estamos pidiendo fuera de la voluntad de Dios. No todo lo que pedimos servirá para nuestras vidas. Hay cosas que nos pueden hacer mal. Si le pedimos a Dios ser millonarios para poder servir a Dios con tranquilidad sin preocuparnos de nuestras necesidades, a primera vista diríamos que es una buena petición, porque tendríamos tiempo para servir a Dios. Pero el Señor, que conoce el corazón, seguramente no nos respondería porque sabría que el amor al dinero nos apartaría de su lado. Además no podríamos vivir por fe, y no aprenderíamos que Dios provee y suple nuestras necesidades.
La mayoría de las veces nuestras peticiones tienen buena acogida delante de Dios, por lo que no debiéramos de preocuparnos de verlas respondidas.
Nuestra confianza debe estar puesta en nuestro bendito Dios de que Él responderá lo que le pidamos. El mismo Señor Jesucristo nos dice, que todo lo que le pidamos al padre, Él lo hará. Así que debemos tener la misma perseverancia que tuvo la viuda ante el juez injusto. Y debemos humillarnos en súplicas ante Dios, cómo lo hizo la misma Ana al pedirle un hijo. Él no cerrará sus oídos ante nuestras súplicas, sino que estará presto para obrar a nuestro favor. Así que la próxima vez que estemos en problemas, no dudemos en acudir primero a la presencia de nuestro Dios para que Él se mueva a favor de nuestras vidas. Y haciendo así, ganaremos tremendas batallas e iremos de victoria en victoria. Porque si Él va primero y delante de nosotros, no habrá puerta que no se abra ante su majestad. Esa es nuestra confianza, que Él nos oye.
Dios nos ayude y nos guarde.