Devocional 10-07-20
Dios les bendiga mis hermanos.

“Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová. Que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien” Salmos 128:1-2.

Bien es sabido que el principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Así lo relata el Salmo 111:10 y Proverbios 1:7. Cuando hay temor en el cristiano, éste se niega a sí mismo y pone como primera prioridad el agradar a Dios, en todo lo que hace. Deja el pecado regalón y habitual, y se aparta de lo que Dios aborrece. El temor no es vivir con miedo, sino es vivir confiado, considerando al que está sobre nosotros. Ésto nos hace vivir de forma inteligente, ya que hay un Dios temible y celoso que quiere santidad de nuestra parte, y es mejor apartarse del mal, porque de lo contrario, Dios actúa como padre, y al que ama y se porta mal, castiga. No es fácil negarse a sí mismo. A veces se pone cuesta arriba dejar el placer carnal, el ego personal y nuestros propios intereses, pero Dios que todo lo ve, bendice y abre camino de bien y prosperidad para aquel o aquella que prefiere hacer el bien. Felices los que temen al Señor, porque viven confiados de que ni el maligno ni nadie nos puede tocar, si Dios no lo permite. Ni peste destructora, ni mortandad que ande en oscuridad, ni bala loca que vuele de día.
Dios disipará la pobreza de nuestro alrededor y el fruto de nuestro trabajo será Bendición tras Bendición si le servimos con temor. Sea sabio mi hermano, sea sabía mi hermana, y caminemos con temor delante de un Dios que todo lo ve, todo lo sabe y que todo lo puede.
Dios nos guarde y nos ayude