Devocional 20-07-20
Dios nos bendiga mis hermanos

“Alzaré mis ojos a los montes ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra” Salmos 121:1-2

Bendito sea Dios por estos versos, que muestran la magnificencia y el gran poder de nuestro Señor Jesucristo. Este salmo conocido como el salmo del peregrino, acompañaba los labios de aquel que se dirigía desde cualquier lugar de Israel hacia Jerusalén, ya que era habitual ser asaltado en el camino por bandidos despiadados que robaban a los caminantes que se dirigían a aquel lugar. Sin embargo, el peregrino miraba hacia los montes más alto de la ciudad recitando estos versos, y se daba confianza y aliento al saber que Jehová le socorrería en toda ocasión. Pero Jesús vino a demostrar que Él era el Jehová que socorría al angustiado, y cuando encontró la ocasión lo demostró. Conocido es el pasaje donde los discípulos desesperados por la gran tempestad claman a Él; “Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Mateo 8:25 y Jesús calmó los vientos y los protegió. O recordar también el pasaje cuando Pedro caminó sobre las aguas; “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Mateo 14:30. Y nuevamente Jesús responde al clamor. Así que en cualquier situación, tenemos a quién clamar. Él nos cuidará y protegerá en todo momento, porque del Señor viene nuestro socorro. No se angustie antes de tiempo, sino que clame a este Dios bondadoso y bueno, abundante en amor y en misericordia. Cuando mire hacia los montes de la vida que enfrenta, no habrá nada ni nadie que le asalte su fe por sorpresa, porque tenemos a Jehová quién es nuestro socorro. Así que confíe en Él.
Dios nos guarde y nos ayude