Devocional 19-07-20
Dios nos bendiga mis hermanos.
“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” Juan 15:14-15.
Que declaración más hermosa. No volvió a llamar siervos a sus discípulos, sino amigos, porque ellos sabían todo del padre, por boca de Jesús. Es decir, no había ignorancia en ellos, sino que disfrutaban de una relación armoniosa, de un conocimiento mutuo, y de una comunión fluida. Esto es lo que pasa cuando somos íntimos del Señor. Y me imagino las noches hermosas en que Abraham salía de su tienda a mirar las estrellas, y Dios hablaba con él y le hacía promesas profundas y de gran bendición, que por supuesto Abraham creía de todo su corazón. Abraham era su amigo, y Dios lo deja en claro en la escritura; “Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo” Isaías 41:8
¿Pero qué es lo que hace que una persona sea amiga de otra? No es acaso que la persona más sumisa hace lo que el otro le dice por puro afecto o porque le cae bien, formándose una relación amena, fluida y muy apegada. Lo que Jesús les dijo a sus discípulos es de mucha importancia; “Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando”. Aquellos que se disponen a hacer la palabra de Dios, reciben el premio de ser amigos del Señor, y disfrutan de una relación más íntima con Cristo, porque comienzan a conocer los secretos de Dios, y por supuesto que Él no se reserva nada para aquellos que se esfuerzan en cultivar esta hermosa relación. Así lo experimentaba Juan cada día después de cenar, ya que al término de esto se recostaba en el pecho del maestro, quedando a merced del secreto que el Señor murmuraba en su oído. Así es. Acérquese a Jesús hermano mío, y sírvale con toda su alma, haciendo su palabra y amándole con todo su corazón. Haciendo así, poco a poco Él se revelará a nuestras vidas, y se formará una ferrea relación entre Cristo, nuestro amigo, y nosotros.
¿No le gustaría ser amigo o amiga de Dios?
Que el Señor nos guarde y nos ayude