Devocional 18-07-20
Dios les bendiga mis hermanos.

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” Mateo 7:13-14

Quién alguna vez ha visto el famoso cuadro “Los dos caminos”, también conocido como “el camino ancho y el estrecho”. Pues bien, la puerta y el camino anchos, son el mundo y todo lo que en el hay. “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:16). Quien quiera entrar por esa puerta e ir por ese camino llegará a su meta que es el infierno, porque rinde culto a sus pasiones carnales, y no es capaz de negarse a sí mismo. En cuanto a los deseos de la carne o de los ojos, la lista es larga; placeres sexuales fuera del matrimonio, vidas licenciosas y desenfreno, vicios y búsqueda de nuevas sensaciones que corrompen nuestro cuerpo, alcoholismo, borracheras, fiestas, lujuria, lascivia, pornografía,voyerismo y otras muchas cosas. Y la vanagloria de la vida, es la búsqueda de llenar el ego de alguna manera, con bienes materiales, dinero, riqueza, pompa, fama, posición, renombre, vanagloria, jactancia, y otras cosas. “Si alguno ama al mundo, el amor del padre no está él”, “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. Vayamos rumbo al cielo “por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo de su carne” Hebreos 10:20. Andemos por el camino angosto, con altos y bajos, pero con Cristo a nuestro lado. Porque Él, Jesús es el camino. Así que vamos en Él, con Él, y por Él.
Dios nos guarde y nos ayude.