Devocional 16-07-20
Dios les bendiga mis hermanos.
“Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas” Marcos 11:25.
Esta verdad no se puede esconder. Si queremos ver nuestras peticiones respondidas, debemos arreglar nuestras rencillas y perdonar, o si es el caso, pedir perdón. Es tan importante, que ocupa un lugar en la oración modelo que enseñó nuestro Señor Jesucristo; “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”. Ésta atadura es una especialidad de satanás. La plantó en el pasado y lo sigue haciendo hoy, pero Jesús vino a deshacer las obras del diablo. En Hebreos 12 dice que debemos despojarnos de todo peso, y del pecado que nos asedia. Es una carga que nos impide tener acceso con libertad a la presencia de Dios, y peor aún, cierra las ventanas de los cielos y nos priva de la respuesta y la Bendición de Dios. Recuerde muy bien que son hasta 70 veces 7 que debemos perdonar, o nos deben perdonar. Así que siempre hay posibilidad de reconciliación, y si esto me da libertad delante de Dios, entonces vale la pena actuar como cristianos, perdonar sin pagar mal por mal, como dice su palabra: “… bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos…”
Dios nos guarde y nos ayude.