Devocional 11-07-20
Dios nos bendiga mis hermanos
“Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová. (Salmos 27:14)
En alguna oportunidad de nuestro caminar, hemos deseado cambios profundos y marcados en nuestras vidas, pero esto requiere pasar por un proceso supervisado por Dios, muchas veces largo. Por lo general, toma mucho más tiempo de lo que deseamos y por lo general hay períodos largos de espera en el camino. La pregunta es, ¿vamos a esperar de manera correcta o incorrecta? Es decir, a la manera de Dios o a nuestra propia manera. Si esperamos de la manera equivocada, con impaciencia y desesperación, seremos infelices y no alcanzaremos el desarrollo óptimo para nosotros. Pero si decidimos esperar a la manera de Dios, podemos volvernos pacientes, ferreos y mansos, y disfrutar de la espera en Dios.
Los planes del Señor siempre son los más sabios, y en medio de las adversidades, resulta más difícil de lo normal entender la promesa de bienestar y cuidado que el Señor nos ofrece como garantía a todos aquellos que le siguen con fidelidad y perserverancia. A medida que esperamos que Dios nos ayude en cada situación, desarrollamos la paciencia, la mansedumbre, el dominio y el propio, que son varias de las virtudes cristianas importantes dentro del evangelio. La paciencia, mansedumbre y dominio propio, también llamada templanza, son frutos del Espíritu. Se desarrollan solo bajo la prueba, y serán muy provechosos en nuestra vida. Entonces no debemos huir de situaciones difíciles. Porque a medida que desarrollamos la paciencia, la Biblia dice que llevará a feliz término la obra, para que seamos perfectos e íntegros, sin que nos falte nada.
Incluso nuestra relación con Dios mejorará con la dulce espera a su actuar. Aprendemos a confiar en Él de una manera más profunda, pasando por muchas experiencias que requieren que esperemos más de lo que nos gustaría.
Créame mi hermano, la espera puede ser difícil, pero nos hará más fuerte. Los beneficios que trae la paciencia, la mansedumbre y la templanza en verdad valen la pena la incomodidad de esperar.
Después de la espera, la bendición nos espera.
Dios nos guarde y nos ayude.