Dios nos bendiga.
“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros” Juan 14:1-2
Los discípulos estaban sumamente turbados y tristes, porque el Señor les dijo que iría a un lugar donde ello no podían ir, pero le seguirían después. Pedro que era el más osado de todos, le dijo Señor te seguiré a donde sea, mi vida dale por ti. El Señor le respondió; ¿tu vida darás por mí?. Antes que el gallo cante, me negarás 3 .
veces. Los discípulos no entendían lo que hablaba el Señor, pero Jesús se refería el hecho de partir al reino de los cielos, y mandar al Espíritu Santo. En la casa de mi padre muchas moradas hay. Voy a preparar lugar y luego volveré por ustedes. No se turben ni estén tristes. A veces pasamos por situaciones de turbación en nuestra vida, porque somos humanos. Nos equivocamos muchas veces. Pero los hombres más grandes de la Biblia lo sufrieron también. Elías se turbó al ser perseguido por Jezabel, entró en depresión y huyó al desierto. Señor a tus profetas matan y he quedado solo, decía Elías. Pero Dios se encargó de él. Juan El Bautista después de haber dado testimonio de Jesús, que era el cordero de Dios, una vez estando en la cárcel le mandó a preguntar si era Él quién habría de venir, el verdadero mesías, porque de seguro que decía para sí; “Mírame Jesús, estoy en la cárcel. No se supone que yo debería estar a tu lado predicando las buenas nuevas al pueblo. Pero yo estoy en la cárcel sufriendo en este momento”. Y no entendía que su tiempo había terminado, y era el momento de ser decapitado y partir al reino de los cielos a descansar. Ya había cumplido su misión. Y a veces nos pasa también a nosotros que no entendemos el propósito del Señor. Pero él sabe lo que hace, lo que es mejor para cada uno de nosotros. Por lo tanto no debemos desesperarnos ni angustiarnos. Hermano no se turbe su corazón. Crea en Jesucristo, que Él dijo; “no os dejaré huérfanos”. El estará a nuestro lado, y peleará por nosotros, nos asistirá cuando lo necesitemos, y caminará con nosotros, porque prometió siempre estar ahí a nuestro lado. Confíe en el Señor mi hermano.
Que Dios nos ayude y nos guarde.
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