Dios nos bendiga
“Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”
1 Timoteo 2:1-2
El apóstol Pablo encarga la oración a Timoteo. Primero por todos los hombres , pero también por las autoridades del país, para que Dios trajera paz y equidad a la nación. Es una realidad espiritual que el cristiano debe vivir en oración. Así se ganan las batallas espirituales. Así que no dejemos de orar unos por otros para que Dios guíe los destinos de la iglesia de Cristo, pero también orar para que Dios guíe los destinos de nuestro país. Por cierto que Dios puede escuchar y actuar bajo el gobierno de hombres impíos, sin temor de Dios. Aún siendo inconversos, Dios puede intervenir para que no se dicten leyes que van en contra de nuestros principios cristianos, y guiar sus mentes para gobernar con equidad y justicia para todos. Con mayor razón él Señor obrará si oramos por nuestros hermanos en Cristo y por nuestros pastores. La falta de oración, la falta de humillación delante de Dios, produce retroceso en el evangelio y en todo un país, por eso no dejemos de pedir y pedir que a su tiempo el Señor responderá. Cuando la iglesia se une en oración, nada puede detener el avance y progreso espiritual de la iglesia. Se disipa el pecado, se derriban barreras, se allana el camino hacia la bendición. Hermano queridos, no nos cansemos de orar, porque haciendo así Dios guardará nuestras vidas en paz y traerá calma y bonanza en nuestra nación.
Dios nos ayude y nos guarde.
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