Dios nos bendiga
“El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles” Apocalipsis 3:5
Este es un mensaje qué iba dirigido a la iglesia de Sardis. Hoy Dios nos habla a nosotros. Esta iglesia había caído de la gracia, a la muerte de todos los apóstoles, y al ver que su líder, el apóstol Juan había sido encarcelado en Patmos. Pero el Señor le manda un mensaje, porque ama esta iglesia, así como nos ama cada uno de nosotros. Le encarga que se vista de vestiduras blancas para que su nombre no sea borrado del libro de la vida. En estos tiempos finales, muchos han creído en la errada doctrina del que es salvo siempre es salvo. O también conocido como la doctrina del calvinismo. No importa lo que hagas dicen, porque tu salvación está asegurada. Pero yo digo qué eso es una licencia para pecar. Y aunque se disculpan diciendo; no seas ridículo ¿cómo vamos a pecar, si sabemos que hay que hacer el bien?, Pero sé y entiendo que satanás ha diseñado esta doctrina para hacer caer a la iglesia. En esto el Señor es tajante, ya que da a entender qué el que venciere, no será borrado del libro de la vida. Si lo leemos a la inversa sería; el que fuere vencido, será borrado del libro de la vida. que Dios tenga misericordia de nosotros y nos ayude a ser vencedores. El Señor le dijo la iglesia de Sardis, afirma las otras cosas que están para morir. Guarda lo que has aprendido y arrepiéntete. Porque sino, vendré a ti como ladrón en la noche. Hermanos queridos, debemos buscar a Dios con toda nuestra alma. Volver a aquel primer amor, de servirle con gozo y con alegría. En comunión constante con Él. Dejemos el pecado, y vivamos en santidad. Ayer hablábamos en una publicación en Facebook, de la angustia que sintió David, al clamar durante meses y tal vez años, que Dios le devolviera el gozo de la salvación, tras caer en su pecado. Sentía que había sido excluido de la congregación de los salvados. No tenía seguridad, ni tampoco comunión con su padre celestial. Eso es lo que anhela Dios con nosotros, clamor verdadero, si hemos caído de la gracia. Aún es tiempo de rogar al padre misericordia, y Él puede fortalecernos en esta mañana, y en este día, levantar nuestra vida, y restaurarnos, para servirle con gozo y alegría como en aquellos primeros días. Tengamos ánimo y confiemos que Dios es fiel y bueno para bendecirnos con una vida Santa y agradable a su presencia.
Y el que no ha caído de la gracia, no sea arrogante y siga adelante agradando el Señor, y se agradecido con Él, porque bien dice el dicho; el que esté firme mire que no caiga.
Dios nos ayude y nos guarde.
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