Dios nos bendiga
“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a símismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”
Efesios 5:1-2
El amor es muy importante. Entregarse a los demás es lo importante. Cuando Cristo se entregó en la cruz del calvario, fue una ofrenda agradable. Aunque no entraremos en detalle en las ofrendas del antiguo testamento, diremos que debían de ser perfectas para Dios, como olor fragante. Las ofrendas de holocaustos, ofrendas de paz, o libaciones, eran parte de la adoración a Dios, y Él estaba interesado en que el pueblo de Israel hiciera ofrendas agradables a su presencia. En el nuevo testamento, el apóstol Pablo recomendaba ser imitador de Dios. Esto significaba amar verdaderamente, entregándose a los demás, no buscando lo suyo propio, sino servir a quién lo necesitaba. entonces podemos entender que cuando el Señor Jesucristo se entregó por nosotros, fue una ofrenda agradable, olor fragante a nuestro padre celestial. El apóstol Pablo agradeció a los Filipenses por haber enviado la ofrenda a Tesalónica cuando él estaba con necesidad y fue como un olor agradable el sacrificio de los hermanos Filipenses. “Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.”Filipenses 4:18. Ninguna de las otras Iglesias participó en la preocupación de suplir las necesidades de su pastor, excepto Filipos. Así a Pablo no le faltó nada. La iglesia de Filipos se despojó de lo suyo. Eso es entregarse a los demás por amor. Ahora, si usted tiene como ayudar a su hermano, hágalo tendiéndole la mano. Preocúpese de que tenga alimento y sino, ayúdele. Si tiene los medios para proveerle de dinero, sabiendo que no tiene trabajo, hágalo, y Dios le va a retribuir lo que usted hace. Y si puede tenderle la mano a su vecino, aunque no sea cristiano, estará dando un fuerte testimonio del amor de Dios en su vida. Será un buen imitador de Dios como hijo amado. Así que preocúpese usted de su familia, de sus hermanos, y de sus pastores. Que Dios nos ayude a ser el mejor perfume en la presencia de Dios.
Dios nos ayude.
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