Dios nos bendiga.
“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”
Mateo 11:29
El Señor Jesucristo en su palabra nos invita a ser humildes. Él, como hombre aquí en la tierra, era tan humilde, que se comparó con un buey manso, que lleva el yugo sobre si, y nos invita a enyugarnos con Él, para caminar al paso que Él va. Por lo general, todo buey nuevo opone resistencia a llevar el yugo y a caminar lento, porque es apresurado, y no le gusta caminar como otro le ordena. Quiere mandarse solo. Así pasa con la persona que es orgullosa y soberbia. Se siente mejor que los demás y no acepta que otro le imponga, ni le guíe, ni le enseñe. La palabra dice en proverbios, que Dios aborrece el corazón altivo, y también dice que el orgullo de corazón es pecado. Entonces dejemos de lado el orgulloso, la soberbia y la altivez, y aprendamos a ser humildes como el Señor, porque el orgullo y la soberbia es de la carne, y de satanás el diablo. Nuevamente nos referimos a proverbios qué dice; “Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu”. Que Dios nos ayude a comprender lo valioso que es para nuestro Dios el ser hombres y mujeres humildes de corazón, que podamos agradar el Señor, reconociendo que hay un Dios grande y poderoso que nos da la vida y la salud cada día, y que no somos nada si no es por su amor y su misericordia. Que hay un Dios poderoso, y que debemos doblar nuestra cerviz y reconocer que nosotros vivimos por Él. Gracias Señor por tu amor y tu bondad.
Mi hermano, mi hermana aprendamos del Señor a ser humildes.
Que Dios nos ayude.
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