Dios nos bendiga
“Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría” Salmos 30:11
Este es un salmo que escribe el rey David después de haber atravesado por la angustia y el lamento, cuando estuvo agónicamente enfermo. Y David siendo rey, clama a Dios para recibir la salud. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado en esa situación?. Estando enfermos clamamos a Dios, porque no sabemos que pasará con nosotros. Pensamos que nos vamos a agravar más, que vamos a morir, o que quedaremos con alguna secuela lamentable en nuestro cuerpo. En fin, se nos pasan mil cosas por la cabeza. Y David estaba en esa situación, muy angustiado. La palabra muestra que el rey exclama; ” desataste mi cilicio”, lo que demuestra que David estaba en completa humillación, y aún sus enemigos se burlaban de él, ya que el Dios poderoso que él tenía, no se veía por ningún lugar. Pero él estaba vestido de ropas viles y rogaba y clamaba a Dios con humillación, porque quería que Dios escuchará su clamor y le sanará. Pero como Dios es bueno, y lleno de amor, escuchó el clamor de David, y le sanó de su enfermedad. Y qué alegría más grande para el rey David. Me lo imagino danzando, corriendo, gritando y cantando; “has cambiado mi lamento en baile”. En verdad se llenó de alegría y de júbilo. En la vida de David podemos ver muchas situaciones difíciles, pero el Señor le ayudó siempre, porque la vida de David es un ejemplo tipo, de lo que el cristiano atraviesa en su vida cotidiana. Así que cuando estemos enfermos o en angustia, tengamos confianza que él escuchará nuestro clamor. Él puede transformar nuestro lamento en baile, cuando le pedimos cómo lo hizo David, con humildad y con un corazón contrito y humillado.
Dios nos ayude y nos guarde
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