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Devocional 15-08-20
Dios nos bendiga
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”
Apocalipsis 3:20
Este es un verso muy conocido, pero muchas veces poco entendido. No es un llamado al inconverso, sino un llamado para el creyente que ha descuidado su relación personal con el Señor. El hecho de estar a la puerta y llamar, y el que le escuche llamar le abra la puerta para cenar con Él, es una clara alusión a la intimidad que se desarrolla dentro de una cena íntima y amigable. Esta palabra es para nosotros hoy día, para el hermano y la hermana que ha descuidado su intimidad con Cristo. El efecto pandemia ha logrado enfriar nuestras vidas, ya que veo hermanos que no se conectan a las transmisiones en vivo de los días domingos, que sus pastores desarrollan con mucho amor. Otros que tampoco leen, ni escuchan los devocionales o palabra que su pastor le entrega. Pareciera que el hecho de no ir a los servicios presenciales, les ha jugado una mala pasada. Se han puesto flojos espiritualmente, porque ya ni oran en sus casas, con la excusa de que hay mucho que hacer. Pero el Señor te anhela celosamente hermano, y desea tocarte con su Espíritu y acariciarte, y conversarte cosas íntimas, cómo lo hizo en la última cena con sus discípulos, donde no se guardó nada, ya que habló claramente y sin alegorías. Has descuidado tu fervor espiritual. Esta palabra que ha sido entregada a la iglesia de Laodicea, tiene que ver con nosotros hoy, ya que esta iglesia no era fría ni caliente, sino tibia, y sabemos que a los tibios los vomita el Señor. Así que hermano, es tiempo de arrepentirnos y conversar con el Señor, y contarle toda nuestra verdad, para que Él restaure nuestras vidas, y nos levanté. Acércate a Cristo en esta mañana y en este día hermano querido, búscale con arrepentimiento, y deja que el Señor entre a la puerta de tu corazón, y ten una charla sincera con tu bendito Salvador.
Dios nos ayude y nos guarde.