“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” 1 Juan 4:18.
Cuando en una relación sentimental hay verdadero amor, no hay lugar para celos, temores, ni inseguridades, sino que el vínculo del amor, entrega una paz adicional. Entrega una seguridad de que a quién yo le entrego mi amor, lo retribuirá de la misma manera. En la vida espiritual es lo mismo. Cuando usted ama a su Dios, es obediente y busca hacer su voluntad, se siente tranquilo seguro y en paz. Tiene una libertad tremenda para caminar en la vida, confiado de que tiene un Dios grande y poderoso, que le guardará y le protegerá de todo peligro y de todo mal. Esto sucede porque le es fiel a su Dios. El texto que hemos leído es una clara alusión a lo que pasó en el huerto del Edén. La desobediencia de Adán, cuando comió del fruto que le fue prohibido, ocasionó que el espíritu de temor se apoderara de él. Se escondió al sentir la voz de Dios que le buscaban el huerto, y evidenció temor, según Génesis 3:10. Pero la palabra de Dios dice; “que el perfecto amor echa fuera el temor. Porque el temor lleva en sí castigo”. Por tanto cuando hay desobediencia en el hombre y la mujer, son entregados a este castigo del temor. Debemos entonces servir a Cristo con toda nuestra alma, diciéndole no al pecado y apartándonos de los deseos pecaminosos de nuestra propia carne, para agradar a nuestro Dios. Qué lindo es sentirse feliz y gozoso con Cristo en el corazón. Porque hay libertad en el cristiano, y Dios se agrada del caminar de sus hijos, y les da seguridad y paz en sus vidas, para que vivan felices. Sin temores, ni inseguridades.
Dios nos ayude.
Páginas: Página 1, Página 2, Página 3, Página 4, Página 5, Página 6, Página 7, Página 8, Página 9, Página 10, Página 11, Página 12, Página 13, Página 14, Página 15, Página 16, Página 17, Página 18, Página 19, Página 20, Página 21, Página 22, Página 23, Página 24, Página 25, Página 26, Página 27, Página 28, Página 29, Página 30, Página 31